Admítelo: ¿quién no ha tirado un paquete de pasta o un tarro de miel simplemente porque ya pasó su fecha de caducidad? Sin embargo, nuestras despensas están llenas de alimentos mucho más resistentes de lo que imaginamos. Comprender mejor las fechas impresas en los envases no solo ayuda a evitar el desperdicio, sino que también nos permite consumir de forma más responsable. Y la buena noticia es que algunos productos duran años sin problemas… siempre que sepamos almacenarlos correctamente.
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