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¡Aunque tengas 100 años, deberías saber este truco! ¡Ya no comprarás pan!

En un bol grande, mezcla 120 g de harina, 200 ml de agua tibia, la levadura seca y el azúcar. Deja reposar esta mezcla durante 20 minutos para activar la levadura.
Añade a la mezcla 200 ml más de agua tibia, 10 g de sal y 360 g de harina. Amasa bien hasta obtener una masa suave y homogénea.
Cubre el recipiente con un paño y deja reposar la masa en un lugar cálido durante 1 hora para que suba.
Espolvorear 100 g de harina sobre una superficie de trabajo y colocar la masa sobre ella. Amasar ligeramente y luego estirar la masa con un rodillo hasta que tenga un grosor de aproximadamente 1 cm.
Colocar la masa estirada sobre una bandeja de horno de 24 x 36 cm previamente engrasada.
Utilizando una rejilla de horno, haz marcas en la masa en sentido vertical y horizontal para crear una cuadrícula. Este es el truco que hará que tu pan sea único.
Deje reposar la masa en la sartén durante 20 minutos más para que suba un poco más.
Mezclar 30 ml de agua con 1 yema de huevo y pincelar la masa con esta mezcla. Espolvorear 10 g de semillas de sésamo blanco por encima.
Precalentar el horno a 180°C y hornear el pan durante 30 minutos o hasta que esté dorado y crujiente.
Retirar el pan del horno y dejar enfriar antes de cortarlo y servir.
Consejos:
Asegúrate de no saltarte el tiempo de reposo, ya que es crucial para que el pan suba correctamente.
Puedes agregar tus semillas favoritas además del sésamo, como semillas de amapola o de girasol, para variar el sabor y la textura.
Si desea un pan más suave, cubra la masa con un paño húmedo durante el tiempo de reposo.
¡Listo! Ya tienes un delicioso pan casero perfecto para cualquier ocasión. Este truco especial te asegurará un resultado fantástico en todo momento.

Disfruta de tu pan recién hecho y olvídate del pan comprado.

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