Colocá en la licuadora la leche fría, los dientes de ajo pelados y picados, la sal y el jugo de limón o el vinagre.
Licuá a velocidad media durante unos segundos, hasta que los ingredientes se integren bien y el ajo quede triturado.
Con la licuadora en funcionamiento, comenzá a agregar el aceite en forma de hilo fino y constante. Esto va a hacer que la mezcla emulsione y espese, como una mayonesa.
Cuando la crema esté bien espesa y tenga una textura suave, apagá la licuadora.
Agregá el perejil picado y el pimiento rojo, y mezclá suavemente con una cuchara o espátula para no cortar la emulsión.
Guardá la crema en un frasco de vidrio limpio y seco. Conservá en la heladera por 5 a 7 días.
Consejos:
Usá leche entera bien fría para que emulsione más rápido y quede firme. Si usás leche descremada, la textura puede no ser tan estable.
No uses aceite de oliva para esta receta, ya que su sabor intenso puede opacar el del ajo. Es mejor optar por aceite neutro como girasol o maíz.
Si querés una versión más intensa, podés reemplazar el perejil por cilantro, y si buscás una variante más suave, podés reducir la cantidad de ajo a dos dientes.
Para quienes disfrutan de los sabores más picantes, se puede agregar ají molido, ají fresco picado o unas gotas de salsa picante al momento de licuar.
Si ves que la mezcla no emulsiona enseguida, no te preocupes: agregá un chorrito más de leche fría y seguí licuando sin mover la velocidad. La emulsión tarda unos segundos pero se logra fácilmente si el aceite se agrega de a poco.
Esta crema es ideal para servir con papas al horno, carnes a la parrilla, hamburguesas, wraps o incluso como base de una pizza blanca.
También podés usarla como dip frío para bastones de zanahoria, apio o chips de pan casero.
Una vez preparada, guardala siempre bien tapada en la heladera. No la dejes a temperatura ambiente para evitar que se corte o se estropee.
Una receta rápida, versátil y sabrosísima, ideal para tener siempre a mano en la heladera y darle un toque especial a cualquier comida.
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