En un bol grande, añade la leche tibia, el agua tibia, la levadura, el azúcar y la mantequilla derretida. Mezcla hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
Agrega la harina en dos partes. En la segunda parte, añade también la sal y mezcla bien. Amasa hasta obtener una masa suave y lisa.
Deja reposar la masa en un lugar cálido hasta que triplique su tamaño.
Una vez que haya crecido, poncha la masa para retirar el aire y divídela en 15 porciones. Forma bolitas con cada porción.
Deja reposar las bolitas durante 15 minutos.
Tamiza un poco de harina sobre cada bollo y realiza un pequeño corte en la parte superior. Coloca un pedacito de mantequilla en cada corte.
Hornea a 200°C durante 25 minutos o hasta que los bollos estén dorados.
¡Listos para disfrutar! Estos bollos son perfectos para acompañar cualquier comida o para un delicioso desayuno
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