Cuando finalmente las abrió, encontró oro, monedas de plata y collares de coral.
Con el tiempo, Amara vendió algunas piezas y se convirtió en la mujer más rica del pueblo.
Compró una casa más grande y dio una buena vida a sus hijos.
Pero nunca contó a nadie de dónde vino su riqueza.
Cada noche miraba hacia el río y sonreía.
Sabía en su corazón que Nene la sirena había dejado ese tesoro para agradecerle por salvar su vida y la de su bebé.
Amara enseñó a sus hijos una lección que nunca olvidaron:
“La bondad siempre regresa.”
Y así fue como una mujer pobre que salvó a una sirena embarazada se convirtió en la más rica del pueblo.
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