¡Este es el método clásico que siempre funciona! Mezcla una cucharada de vinagre blanco con cinco partes de agua caliente. Añade un poco de jabón lavavajillas. Sumerge un cepillo de dientes viejo y frota suavemente la junta, prestando especial atención a las arrugas.
¿Esquinas difíciles de alcanzar? Envuelve una tarjeta de fidelización (o bancaria) vieja con un trozo de papel absorbente y pásalo por las ranuras. El resultado: una junta limpia, sin esfuerzo y sin productos químicos agresivos.
ConsePara obtener resultados más efectivos, ¡el bicarbonato de sodio es la solución! Simplemente mézclalo con un poco de vinagre blanco o jugo de limón para formar una pasta ligeramente espumosa. Aplícalo con un cepillo de dientes y déjalo actuar unos minutos antes de frotar.
El bicarbonato de sodio neutraliza los olores desagradables y limpia con suavidad. Recuerda limpiar las arrugas más estrechas con una tarjeta envuelta en papel absorbente. Luego, enjuaga con un paño húmedo y seca bien.
Consejo 3: Alcohol isopropílico para un efecto refrescante instantáneo.
¿No tienes tiempo para mezclar? Un paño empapado en alcohol isopropílico (también llamado alcohol desnaturalizado) es muy eficaz para desinfectar y abrillantar rápidamente la lechada. Luego, limpia con un paño limpio y húmedo y seca.
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